¿Se puede leer justo después de una operación de cataratas?
Pues justo después no. Se ha implantado una lente intraocular. Aunque es un material perfectamente tolerado, durante las primeras horas el ojo tiene que adaptarse a ella. Además, la pupila permanece muy dilatada y el deslumbramiento producido por la luz del microscopio dificulta la lectura.
¿Cuánto dura una lente intraocular?
Están diseñadas para durar mucho tiempo. Con las antiguas de metilmetacrilato tenemos una experiencia de 50 años y las lentes siguen impecables; he podido seguir pacientes de la época de las Strampelli de cámara anterior, implantadas hacia 1960, y siguen como nuevas. Con las actuales de polímeros similares, pero plegables, la experiencia es de más de 25 años y siguen bien. No caducan. Una lente intraocular de calidad está diseñada para durar toda la vida.
¿Las cataratas vuelven a salir?
No. La catarata nunca vuelve a salir. Lo que puede aparecer años después es una opacificación de la cápsula que sujetaba el cristalino, y se soluciona fácilmente con láser en pocos minutos. No vuelve a aparecer la catarata; lo que se opacifica es la cápsula posterior.
¿Qué ocurre si no me opero?
Pues lenta o rápidamente se va perdiendo la visión. Al principio el avance puede ser lento, pero es habitual que la catarata se endurezca y progrese hasta producir una pérdida visual importante. Si se opera, esa visión se recupera en la mayoría de los casos.
¿Qué lente es mejor para conducir?
La monofocal, aunque todo tiene sus matices. Las lentes de foco extendido permiten ver los indicadores de los coches perfectamente y, al mismo tiempo, dan una excelente visión de lejos, incluso de noche.
¿Las lentes Premium producen halos?
Solo las difractivas Premium que permiten ver de cerca y tienen círculos de difracción producen halos. Hay personas que los ven y otras que no los ven.
¿Qué es una lente EDOF?
Es una lente Premium de foco extendido que se caracteriza por permitir ver muy bien de lejos y a media distancia. No produce sensaciones raras y la calidad visual es buena. Cada fabricante utiliza un diseño óptico diferente y protegido por patente. La que yo conozco mejor se basa en un leve aumento de potencia central de menos de 1 mm de diámetro, por mis observaciones en microscopio y con OCT. Algunas personas, en algunos casos, requieren una gafa estándar para poder ver letra pequeña de cerca o hacer manualidades.
¿Qué diferencia hay entre EDOF y multifocal?
La EDOF no permite ver de cerca del todo y no da sensaciones raras. La multifocal difractiva permite ver de cerca, con buena luz, pero un número de pacientes va a ver halos y a sentir una visión incómoda. No sabemos antes de la cirugía quién será el que se adapte mal.
¿Qué lente elegir si soy miope?
Depende de cómo sea la miopía:
– Miopía magna de más de 27 mm de longitud axial del ojo, unas 10 dioptrías: una monofocal; si el ojo es muy sano y tiene una buena retina, una EDOF.
– Miopía magna de más de 28-29 mm o con algún problema añadido: monofocal.
– Miopía media y baja: cualquier lente en función de lo que quiera el paciente y de su actividad, pero nunca verá de cerca como cuando era miope, salvo que se quede miope a propósito con una monofocal, contando siempre con una retina sana.
Muchos miopes están acostumbrados a leer sin gafas. Tras la cirugía eso suele cambiar y conviene explicarlo antes de la operación.
¿Qué lente elegir si tengo astigmatismo?
Una tórica, que lo corrige. Es una lente PREMIUM que puede ser monofocal, EDOF o difractiva; eso es otro asunto, pero el astigmatismo se corrige siempre.
¿Qué ocurre si tengo glaucoma?
Depende del grado de afectación y del control. Lo más prudente es poner una monofocal, pero actualmente, en casos cogidos muy a tiempo que responden bien al tratamiento o tienen una cirugía que funciona bien y apenas están afectados, se pueden valorar otras posibilidades.
¿Qué ocurre si tengo degeneración macular?
Caso frecuente en personas de edad avanzada (maculopatía drusenoide central, DMAE húmeda o seca) y la indicación clara es una monofocal, en estos casos una lente monofocal es, con diferencia, la opción más prudente y en mi experiencia la que mejor resultado da en estos pacientes.
¿Puedo operarme si soy diabético?
Naturalmente que sí, siempre hemos operado a los diabéticos, y si es un diabético tipo II con retina no afectada y buen control metabólico se puede elegir lente de diversos tipos (EDOF, difractivas etc.), pero si hay una afectación de retina (y el control de glucemias no es fácil, tipo I o tipo II con control difícil) una monofocal.
¿Es mejor esperar o no esperar?
No hay que precipitarse. Se puede pensar con la familia, o con la almohada, pero si se acude a la consulta porque no se ve bien y el asunto es una catarata, esperar no tiene sentido. La catarata engorda y se hace dura, la cirugía requiere más energía y si se espera mucho (años) la persona no tiene la vitalidad para soportar igual de bien la misma cirugía. Todo se va complicando con la espera, que al final termina en cirugía, pero con más dificultades para el ojo, el paciente y el cirujano. Decididamente si nota que ve peor que hace unos meses, no espere.
¿Qué gafas necesitaré después?
Pues según que lente, ninguna, o una gafa estándar para cerca muy puntual o una progresiva que le deje ver bien a la vez la TV, el periódico y hacer lo que le plazca de manualidades si ha colocado una monofocal.
¿Puedo agacharme?
No conviene los primeros días, no suele ser necesario; la compresión torácica al levantarse (después de agacharse a coger algo, uno se levanta) incrementa la presión intraocular y no es lo mejor, además y sería lo peor, al agacharnos a enredar en cosas no necesarias, nos podemos dar un golpe y al incorporarnos tras una cirugía reciente, puede haber un desequilibrio por hipotensión ortostática y también nos podemos caer o simplemente darnos un buen susto.
¿Puedo dormir de lado?
Normalmente sí, en realidad se duerme sin saber muy bien cómo; cambiamos de postura varias veces todas las noche. Siempre hay excepciones y hay gente que duerme boca abajo o sobre un lado e incluso sobre un ojo apoyado en un brazo. En estas situaciones (en las que el paciente lo sabe bien, si se apoya sobre un ojo y siempre tiene esa postura), se da un protector transparente como precaución los primeros días. Pero es la excepción que confirma la regla.
¿Puedo hacer deporte?
No conviene hacer nada que aumente la presión torácica o suponga un esfuerzo extra que pueda favorecer cierta inflamación del ojo los primeros días: aumento de pulso, sudoración, agitación o agotamiento. La respuesta es no a correr, porque una caída sería muy inoportuna y el sudor puede entrar al ojo y molestar. No al gimnasio, que aparentemente es más seguro, pero no conviene hacer ni cardio ni fuerza. No a Pilates, porque puede implicar un esfuerzo notable. No a yoga, porque algunos pacientes avanzados se colocan boca abajo y la presión sobre el globo ocular es altísima. Menos aún deportes de riesgo: esquí, surf, deportes de contacto, pelota, pádel, tenis y un largo etcétera.
Pero debe mantenerse en forma y no perderla: paseos tranquilos y largos, estiramientos apropiados, evitar el sedentarismo, hacer pequeños encargos a cierta distancia y traer una compra de no más de 5 kg, quizá pasando por dos tiendas, y cosas similares.
¿Puedo cuidar la huerta?
No. La vigila y le dice a su amigo o vecino que haga alguna labor, si es que hay alguna labor imprescindible en una huerta doméstica. Al menos los 15 primeros días.
¿Puedo cuidar las plantas?
No conviene. Al agacharse sobre ellas, las personas tropiezan con cierta frecuencia con tallos altos y se dan un gran susto. Como en la huerta, se puede vigilar y regar, pero durante la primera semana nada más: no abonos, no insecticidas. A la semana se normaliza la situación.
¿Puedo viajar en avión?
Sí, no hay problema con la presión de cabina, puede tener que usar mucha lágrima artificial si el vuelo sobrepasa las 3 horas, pero no tiene inconveniente para el globo ocular. Prudencia al entrar y salir de cabina, para que otro pasajero (siempre hay impacientes) nos de un golpe.
¿Puedo viajar en autobús?
Sí, igual que en avión, teniendo cuidado con los pasajeros impacientes.
¿Puede viajar en tren?
Sí. Creo que sigue siendo el más seguro de los transportes desde el punto de vista estadístico y normalmente vamos sentados y cómodos. También hay viajeros impacientes.
¿Puedo viajar en metro?
No si va lleno, y no en horas punta, porque se puede llenar en las próximas paradas. No me parece lo más oportuno al menos durante la primera semana. Puede ir a Barcelona en avión, autobús o tren, pero allí no coja el metro.
¿Cuándo podré conducir?
Pues cuando vea lo suficientemente bien y esté seguro. Su cirujano se lo dirá si lo pregunta. Muchos de mis pacientes lo hacen a los 3-4 días. En un coche las cosas no vuelan, vamos sentados, mirando recto derecho y el ojo no sufre por mirar una carretera o un ordenador.
¿Cuándo puedo volver a trabajar?
La ley da 15 días de plazo para la incorporación al trabajo. Y a partir de ahí todo son excepciones. Un soldador debe esperar un tiempo mayor, por la radiación, por el ambiente sucio en general, y las chispas que se cuelan por la mejor gafa de protección. Una persona que trabaja en una oficina y que además es suya y se puede dosificar puede trabajar a la semana perfectamente o antes. Un autónomo quizá no deba trabajar al máximo rendimiento, pero según su empresa puede ir a controlar y ayudar en tareas de oficina, papeleo, despachar con gente; varía mucho.
¿Cuándo puedo mojarme el ojo?
Iba a responder: nunca. Un ojo no se debe mojar con agua a ser posible, ni operado ni sin operar. Se deben usar lubricantes como lágrima artificial, estéril o con garantía de no contaminación, o suero fisiológico si tenemos sensación de que ha entrado algo en el ojo. La única situación en la que el agua del grifo es de gran ayuda es si hemos sufrido una causticación grave porque nos ha saltado un producto químico al ojo: amoniaco, ácidos o disolventes.
El agua del grifo, que puede estar perfecta o ligeramente contaminada con un rotavirus u otra cosa que el aparato digestivo soporta bien y el ojo no, no es lo ideal para un ojo. No tiene el pH adecuado ni otros componentes, y puede contener más cloro de lo habitual, lo que producirá irritación ocular. Ducharse, mojarse la cara y refrescarse, con los ojos cerrados, afeitarse y la higiene normal se pueden hacer desde el primer día. Echar agua directamente a los ojos no alivia ninguna sensación; para eso están las lágrimas artificiales. No suele dar problemas, pero no es lo más indicado.