Cuando aparece una catarata y hay que operar, no solo hay que quitar el cristalino que se ha vuelto opaco: también hay que elegir la lente intraocular que ocupará su lugar. En la cirugía de la presbicia la operación es voluntaria y el objetivo suele ser reducir la dependencia de las gafas, por lo que la elección debe pensarse todavía más.
Dos pacientes de la misma edad, con la misma profesión y exactamente los mismos ojos pueden necesitar lentes diferentes. Uno puede dedicar su tiempo libre a leer y hacer modelismo; el otro, a la montaña y la observación de aves. Después de la profesión y del trabajo, la vida sigue. Hay que pensar qué nos gusta hacer, a qué distancia necesitamos ver y qué haremos cuando nos jubilemos.
No existe una lente intraocular que sea la mejor para todo el mundo. Existe la lente que mejor encaja con cada ojo y con la vida de cada persona.
Primero: ¿qué ofrece cada tipo de lente?
Lente monofocal
Ofrece la máxima calidad visual en un foco, habitualmente de lejos. Para la visión próxima, y muchas veces para la intermedia, será necesaria una gafa. Es una opción muy segura para quienes priorizan la nitidez, el contraste y la calidad óptica por encima de prescindir de las gafas.
Lente de foco extendido o EDOF
Proporciona muy buena visión de lejos y buena visión intermedia: ordenador, cocina, salpicadero, instrumentos, conversación y muchas actividades cotidianas. Suele ofrecer una visión natural, pero para leer letra pequeña o trabajar con detalle fino puede ser necesaria una gafa de cerca.
Lente difractiva o multifocal
Busca proporcionar visión de lejos, intermedia y cerca y permite reducir mucho la dependencia de las gafas. Puede ser especialmente útil para grandes lectores y para quienes realizan trabajos próximos durante muchas horas. A cambio, distribuye la luz entre varios focos: puede reducir algo la calidad visual nocturna y producir halos. La iluminación y la adaptación cerebral tienen mucha importancia.
¿Y las lentes tóricas?
La lente tórica corrige el astigmatismo; no es una cuarta estrategia visual. Hay versiones tóricas de las lentes monofocales, EDOF y difractivas. Si se pretende usar la menor gafa posible, el astigmatismo debe corregirse cuando sea necesario.
No es lo mismo seguir trabajando a los 55 que estar jubilado
Un profesional de 55, 60 o más años puede ser joven desde el punto de vista laboral. Sigue conduciendo, trabajando muchas horas, usando pantallas, leyendo documentación o realizando tareas de precisión. No elige la lente solo para estar cómodo: su visión forma parte de su trabajo y, a veces, de su seguridad. En estos casos hay que ser especialmente prudente con cualquier pérdida de contraste, halo nocturno o distancia que quede mal cubierta.
La monofocal ofrece la mayor calidad óptica, pero obliga a usar gafas para las distancias que no cubre. La EDOF suele ser una solución equilibrada para quien necesita lejos y media distancia, aunque puede requerir una gafa para el detalle fino. La difractiva da más independencia para la visión próxima, pero exige aceptar sus posibles halos y una menor calidad visual en determinadas situaciones, especialmente de noche.
En un jubilado activo la decisión puede orientarse de otra forma. Ya no manda una obligación profesional durante ocho horas al día, sino el conjunto de su vida: conducir, viajar, leer, cuidar a los nietos, hacer deporte, cocinar, trabajar en el jardín, coser o dedicarse al modelismo. Una difractiva puede ser magnífica para un gran lector o para quien hace manualidades; una EDOF, para una vida activa de exterior, viajes y media distancia; una monofocal, para quien busca la máxima calidad visual y acepta las gafas.
La edad por sí sola no elige la lente. Importan el estado del ojo, la actividad real y si la persona sigue sometida a exigencias profesionales o ya puede organizar la visión alrededor de sus aficiones.
La elección no depende de una sola cosa
Antes de recomendar una lente hay que comprobar que el ojo esté sano y valorar la córnea, la retina, el nervio óptico y el resto de sus estructuras. Después hay que escuchar al paciente. Importan la profesión, las distancias de trabajo, la conducción, la visión nocturna, la lectura, las aficiones, la aceptación de una gafa ocasional y, sobre todo, lo que cada persona espera conseguir.
La misma profesión tampoco obliga a poner la misma lente. Dentro de un oficio hay puestos muy distintos, y fuera del trabajo cada persona lleva una vida diferente. Lo siguiente son orientaciones generales basadas en las necesidades visuales habituales de cada actividad, no recetas automáticas.
¿Qué lente puede convenir según la profesión?
Profesiones técnicas, sanitarias y de precisión
¿Qué lente intraocular necesita un arquitecto?
Siento mucho respeto por las profesiones técnicas. Soportan mal las imperfecciones, dibujan bien y se fijan mucho en todo. Detectan detalles que otros no perciben. Pero, al final, son personas y pueden adaptarse a distintas lentes; depende también de su cerebro y no se puede saber con seguridad antes de la cirugía. Lo más seguro: una monofocal o una EDOF.
¿Qué lente necesita un ingeniero?
Son técnicos como los arquitectos, conocen las matemáticas, pero su trabajo actual está más centrado en una pantalla que en planos, sean de la especialidad que sean. Les recomendaría una EDOF y, si precisan leer mucho, una difractiva.
¿Qué lente necesita un fotógrafo?
Una monofocal. La precisión, el contraste y la calidad óptica suelen ser prioritarios.
¿Qué lente necesita un cirujano?
Una monofocal; y los que trabajan en temas de imagen médica, lo mismo.
¿Qué lente necesita un informático?
Una EDOF: necesita ver la pantalla y es la que mejor cubre esa distancia de trabajo.
¿Qué lente necesita un músico profesional?
Si está activo en una orquesta, rotundo: una EDOF. Las partituras se ven bien y al director también.
¿Qué lente necesita un profesor?
Depende. Creo que puede elegir entre las tres según sus preferencias, la distancia a la que trabaje y su actividad prioritaria.
¿Qué lente necesita un abogado?
Yo recomendaría una difractiva. Es verdad que actualmente también trabajan mucho con ordenador, pero, como otros profesionales de la rama judicial, al final tienen que leer grandes cantidades de folios. Eso se hace muy bien, con buena luz, con una difractiva. Los boletines oficiales y muchos textos legales vienen en letra pequeña. Y la letra de los contratos está a veces en el límite de la legalidad y fuera de lo legible por un ciudadano normal; y no sigo.
¿Qué lente necesita un farmacéutico en su botica?
Tiene que ver muy bien los minúsculos números oficiales de la medicación y, a veces, pasarlos a mano si ese día se ha caído el programa que manejan, que no siempre tiene una letra muy grande. Para controlar bien su trabajo, al margen de otras circunstancias personales, puede necesitar una difractiva.
¿Qué lente necesitan los ópticos?
Una progresiva. Perdón, me he equivocado: se tienen que operar y poner una lente dentro del ojo, no fuera. Tenemos buena experiencia con compañeros ópticos operados con EDOF y con difractivas. Saben lo suficiente para decidir bien por ellos mismos. Para su trabajo estricto puede ser suficiente una EDOF, pero cada uno sabe lo que quiere, y más ellos.
Conducción y profesiones con exigencias especiales
¿Qué lente necesita un conductor profesional?
Una monofocal o una EDOF.
¿Y los pilotos y controladores aéreos?
Tienen una normativa específica muy exigente que conozco muy bien. Si tienen que someterse a cirugía, monofocal y gafa.
¿Y los mineros?
El frontal para ellos es esencial. La gafa estorba, pero también protege. Si tienen que operarse, una EDOF o una monofocal.
Doctor, muy bien, ¿y nosotros, los de las tiendas, qué hacemos a los 55 años?
¿Qué lente necesitan los empleados o empleadas de diversos comercios?
Si están en la caja, les aconsejo que valoren una difractiva para ver bien los tiques de compra. No siempre se imprimen bien y todo tiene que estar comprobado. Si atienden al público, una EDOF puede ser más que suficiente: permite controlar bien toda la tienda y ver las tallas y otras cosas a media distancia. Si manejan catálogos y el trabajo de cerca ocupa casi toda la jornada, una difractiva premium puede ser la mejor opción.
¿Qué lente necesitan quienes trabajan en banca o en una oficina?
Para un puesto informático, una EDOF suele ser la más recomendable. Puede haber excepciones en personas que trabajan mucho con listados o documentación impresa, en cuyo caso una difractiva puede ser útil. Después hay que considerar las aficiones, los desplazamientos en vehículo propio o transporte público y las decisiones particulares de cada caso.
¿Y quienes atienden al público en ventanilla?
Hay que manejar el ordenador y muchas veces examinar documentación deteriorada o ver el DNI, que tiene letra pequeña. Una difractiva puede ser una solución ideal.
¿Personas que trabajan en grandes superficies, almacenes o naves industriales?
Parece que lo indicado es una EDOF, salvo que trabajen en la oficina o con documentación de cerca.
¿Dependientes de moda?
Puede ser suficiente una EDOF, salvo si tienen que atender la caja y cobrar. Hay que valorar qué tarea predomina y todas las demás circunstancias personales. El trabajo no lo es todo.
Alimentación, mar y trabajo rural
¿Qué lente necesita un carnicero?
Una EDOF, aunque hay carniceros con difractivas que están encantados.
¿Qué lente necesitan quienes trabajan en pescaderías minoristas?
La gafa se ensucia y no siempre es fácil limpiarla durante el trabajo. Con una EDOF creo que se arreglan muy bien; incluso pueden ver espinas pequeñas.
¿Qué lente necesita un pescador profesional?
Los pescadores sufren en los barcos con las lentillas. Es un ambiente sucio para las gafas, siempre mojadas por el salpicón de la ola y sin sitio ni tiempo para limpiar cuando entra la faena. Recomendaría una difractiva si dependen de anzuelo fino, pesca de bajura o trabajo con frontal de noche; y una EDOF si van a pesca de altura, con arrastres o aparejo grande.
¿Qué lente necesita un baserritarra?
Una EDOF suele adaptarse muy bien a este tipo de trabajo: permite ver de lejos, conducir, ver a media distancia, hacer labores de campo o con ganado y resolver los arreglos habituales. La mayoría de sus necesidades quedan bien cubiertas.
Los imprescindibles gremios de los oficios
¿Qué lente necesita un fontanero?
Depende: una EDOF si conduce, hace poco papeleo y trabaja sobre todo a media distancia; una difractiva si lleva cuentas o tiene que afinar mucho en empalmes pequeños.
¿Qué lente necesita un electricista de instalaciones grandes?
Si no tiene que hacer conexiones pequeñas y complicadas en techos, y su trabajo principal es pasar cables y realizar conexiones normales de una instalación en obra, una EDOF parece suficiente. Permite conducir y trabajar a media distancia con precisión y comodidad.
¿Qué lente necesita un electricista de mantenimiento de casas y empresas?
Si tiene una tienda y además atiende a domicilio, eso implica papeleo y trabajo a distancia próxima. Una difractiva, con un buen frontal, permite afinar mucho en los empalmes y hacer trabajos próximos y exigentes. La alternativa, si conduce y se desplaza con frecuencia, es una EDOF con una gafa colgando para los detalles pequeños.
¿Qué lente necesita un pintor?
Una EDOF debería ser suficiente para la mayoría de sus necesidades.
¿Qué lente necesita un escayolista?
Como el pintor, con una EDOF debería ser suficiente para la mayoría de sus necesidades.
¿Qué lente necesita un marmolista?
Lo esencial es la gafa de protección. A partir de ahí, sabiendo que la precisa, graduada o sin graduar, debe decidir qué hace fuera de su profesión. Creo que recomendaría una EDOF, pero depende de sus aficiones y de la conducción.
¿Qué lente necesita un soldador?
Lo mismo que el marmolista y otros tantos que trabajan en caldererías de Gipuzkoa: la gafa de protección es lo primero. Quizá el soldador necesite más precisión y esté más cómodo con una difractiva.
¿Qué lente necesita un albañil?
Una EDOF debería ser suficiente para la mayoría de sus necesidades.
¿Qué lente necesita un montador de carpintería metálica?
Una EDOF debería ser suficiente para la mayoría de sus necesidades.
¿Qué lente necesita un carpintero?
Una EDOF debería ser suficiente para la mayoría de sus necesidades.
¿Qué lente necesita un ebanista?
Aquí entra el detalle, el mimo y el remate. Una difractiva; y, si la dependencia del vehículo es alta, una EDOF con una gafa estándar colgando para el detalle fino.
¿Qué lente necesita un cerrajero?
En teoría, la correcta es una difractiva. Ahora está todo muy automatizado y parece que las llaves las hacen las máquinas, pero luego hay que compararlas y contrastarlas. Hace falta precisión.
¿Qué lente necesita un cristalero?
Una EDOF debería ser suficiente para encajar los cristales y tener una visión del conjunto.
En resumen para oficios y talleres: EDOF si se conduce, se hace poco papeleo y predomina el trabajo manual a media distancia; difractiva si hay que afinar en empalmes, uniones, sensores, números de serie o piezas pequeñas. Con poca luz, un buen frontal. Sin complejos: se trabaja de cine con él, según me cuentan ellos mismos.
Haciendo un breve resumen de las profesiones
Se puede orientar estrictamente en función del trabajo, que es lo más fácil, pero hay muchas más circunstancias en la vida. Todo lo anterior son orientaciones generales. La profesión ayuda mucho a decidir, pero nunca es el único criterio. También influyen la edad, las aficiones, el tiempo que se conduce, la dependencia de la lectura, el estado de la retina, la personalidad del paciente y, sobre todo, aquello que cada persona espera conseguir tras la operación.
Por eso se repiten las tres posibilidades. Monofocal cuando se prioriza la máxima calidad óptica y se aceptan las gafas; EDOF cuando dominan la visión lejana e intermedia y se acepta una ayuda puntual de cerca; difractiva cuando la visión próxima y la independencia de las gafas pesan más que los posibles halos o la pérdida de algo de calidad nocturna.
Después del trabajo: aficiones, jubilación y vida diaria
La profesión ayuda mucho a decidir, pero nunca es el único criterio. Después de la profesión y el trabajo, la vida sigue y hay que pensar qué nos gusta hacer cuando no trabajamos y qué haremos cuando nos jubilemos. Hay personas a las que no les gustan las gafas o que prefieren prescindir de ellas cuando se operan de cataratas; para ello están las lentes premium, pero tenemos que saber qué interesa en función no de una sola afición, sino de varias circunstancias de la vida.
Hay que centrarse en el momento activo de la jubilación, que puede ir aproximadamente de los 65 a los 85 años, y en la actividad que produce la ilusión de seguir viviendo con energía. La evolución y el paso de los años cambiarán inexorablemente nuestras actitudes. Las prioridades y las necesidades visuales pueden volver a cambiar y la vida entrará en otra fase.
Ordenador, tableta y móvil
Aunque no sean propiamente una afición, hoy ocupan muchas horas: juegos, información y, sobre todo, trámites con administraciones públicas y empresas. Aquí pueden entrar todas las lentes según la dependencia de gafas que acepte el paciente. Para esta actividad concreta, una EDOF suele resultar especialmente cómoda; una difractiva puede dar más independencia para la letra pequeña, y una monofocal exigirá una gafa adecuada a la distancia de trabajo. Pero hay cosas que pueden hacernos bastante más ilusión que completar trámites administrativos.
Deporte y actividades al aire libre
Golf
Una EDOF, porque hay que ver de lejos, la bola en el lugar del golpeo, la tarjeta y otros elementos a media distancia.
Pádel, tenis y otros juegos de pelota
Una EDOF cubre la visión lejana, la visión por los lados y por detrás en el pádel y la media distancia del golpe con la raqueta o la pala. Permite mantener la estrategia viendo al contrario en el tenis y procurar no estorbar a la pareja en el pádel. También se puede optar por una monofocal, sin duda, pero puede quedarse algo corta para la vida cotidiana en interiores. La actividad deportiva es importante, pero también lo son el ordenador, conducir, llevar a los nietos al colegio y todas las tareas que ocupan el resto del día. La afición es una ilusión que nos mantiene activos y dinámicos, pero no ocupa toda la vida.
Caza
Una monofocal o una EDOF. Depende del tipo de caza y de las demás aficiones. Si es caza con visor y a larga distancia, quizá una monofocal; pero después será necesaria una gafa para ver las cosas próximas y leer.
Montaña, esquí y acampada
Una monofocal puede servir muy bien para el exterior. Una EDOF será más completa si hay otras aficiones o si la acampada exige visión intermedia para cocinar, ordenar provisiones o hacer algún arreglo en un refugio.
Senderismo y actividades de exterior
Para pasear puede bastar una monofocal, pero si además se esquía, se anda en bicicleta, se corre o se realizan otras actividades, una EDOF suele ser más completa para prescindir de las gafas en la vida diaria.
Ciclismo
En teoría, una monofocal es ideal para la visión amplia y a larga distancia. Una EDOF también cumple esta función y puede resultar más práctica para el resto del día. Poca gente jubilada de cierta edad hace ciclismo seis horas diarias; después vienen la comida, el aseo, la casa y otras actividades de interior. La EDOF permite resolverlas sin gafas, salvo para lectura pequeña.
Pesca deportiva
Una EDOF o una difractiva para ver lejos y preparar después los aparejos. Quizá la difractiva, con frontal, sea la más completa en costa y río; en el mar puede resultar más cómoda una EDOF.
Lectura, manualidades y trabajo próximo
Costura, punto y bordado
La opción más clara es una lente difractiva o multifocal, sobre todo si no se conduce mucho. Una difractiva y una buena luz bien orientada permiten trabajar de cerca. A algunas personas les compensa tanto esa visión próxima que aceptan la posible pérdida de calidad nocturna o los halos. En mi experiencia, cuando a un paciente muy molesto con los halos se le plantea cambiar la lente por una monofocal y perder la visión próxima, con frecuencia lo rechaza y se ‘neurorresigna’.
Lectura
Si la persona es una lectora empedernida -los ojos no se desgastan por leer, ni sufren, ni es malo; les da igual-, una multifocal difractiva puede liberarla de la gafa. A cambio, puede perderse algo de calidad de visión nocturna y aparecer halos. Quien se pasa toda la tarde con un libro suele aceptar mejor estas circunstancias.
Juegos de mesa, cartas, ajedrez y otros hobbies de cerca
Desde mi experiencia, las lentes difractivas son las que mejor cubren estas expectativas. Con las reservas de los halos y de una menor calidad visual nocturna, permiten ver sin gafas tanto el juego próximo como muchas otras actividades diarias.
Pintura, dibujo, acuarela, cerámica y restauración
Es difícil aconsejar sin saber la distancia concreta. Una EDOF puede ser adecuada para actividades de media distancia. Quien pinta miniaturas, repara objetos pequeños o decora una pieza de cerámica a 30 centímetros tendrá que valorar también una difractiva.
Jardinería, cocina y bricolaje de objetos grandes o medianos
Una EDOF puede ser la más indicada: cubre la media y la larga distancia y permite hacer muchas cosas alrededor de 50 centímetros. Pero, si tenemos que comprobar si los rosales tienen pulgón, mejor ponerse unas gafas de cerca puntualmente.
Modelismo, maquetas y colecciones de objetos pequeños
Las difractivas parecen la opción más sensata para pasar horas con paciencia en un taller, con buena luz y lleno de pequeños objetos que esperan ser ordenados o ensamblados. Hay que recordar los posibles halos y la pérdida de algo de calidad visual en determinadas situaciones, pero resuelven muy bien las exigencias de cerca.
Precisión óptica, viajes, navegación y música
Fotografía, astronomía, observación de aves, tiro de precisión o con arco
La monofocal. Son personas que necesitan gran calidad de contraste, color y precisión de lejos a través de instrumentos ópticos que pueden enfocar solos o de forma manual. En cualquier caso, necesitan ver con gran nitidez los paisajes, los animales o los objetos que observan, y suelen ser muy exigentes. Poco les aportan las difractivas y tampoco siempre les satisfacen del todo las EDOF.
Viajeros empedernidos y trotamundos
Para viajar hay que ver bien de lejos y, al menos, a media distancia. Una EDOF puede ser la indicada, acompañada de una gafa fina para leer o comprobar documentación. También depende de adónde se viaje: paisajes y exteriores, ciudades o museos. No es descartable una difractiva si se conocen bien sus limitaciones; quizá entre viaje y viaje nos dediquemos a leer sobre el siguiente, y ahí la difractiva es la reina.
Navegación
Una EDOF permite ver bien en la distancia, los instrumentos de a bordo y los equipos de un barco de vela. Para mapas muy precisos o determinados datos del GPS puede ser necesaria puntualmente una gafa de cerca.
Música como afición
Piano, canto coral, violín, instrumentos de cuerda o viento, metal y percusión tienen necesidades diferentes, pero parecidas en la distancia de trabajo. Hay muchos maestros veteranos que continúan activos en las orquestas. Una EDOF puede ser adecuada para ver simultáneamente la partitura y al director.
Una regla práctica para terminar
Monofocal: para quien prioriza la máxima calidad visual de lejos y acepta usar gafas para otras distancias.
EDOF: para quien quiere buena visión de lejos e intermedia, una visión natural y acepta una gafa puntual para la letra pequeña.
Difractiva o multifocal: para quien da mucha importancia a la lectura y a la visión próxima sin gafas, y acepta la posibilidad de halos y una cierta pérdida de calidad visual nocturna.
Con cataratas, el ojo necesita recuperar visión y hay que elegir una lente. En la presbicia sin catarata, la cirugía es electiva y la decisión debe ser más prudente: una gafa sigue siendo una solución sencilla, segura y muy buena para muchas personas.
En todos los casos, la elección final exige estudiar el ojo y hablar con calma. La pregunta correcta no es solo ‘¿qué lente es mejor?’, sino ‘¿qué necesito ver sin gafas y qué limitaciones ópticas estoy dispuesto a aceptar?’.
La profesión orienta. Las aficiones completan la decisión. El estado del ojo y las expectativas del paciente deciden.